LA CONSTELACION DE ORION Y LA ESTRELLA SIRIO.
Orión es la constelación con más estrellas brillantes. Por eso destaca tanto en el cielo nocturno y es de las más conocidas. Tiene su origen en la mitología griega. El cazador Orión murió por la picadura de un escorpión. En el cielo representa su huida, de modo que Orión desaparece por el oeste justo antes de que Escorpio aparezca por el este.
Puede verse desde ambos hemisferios, aunque en el cielo boreal aparece orientado hacia arriba y en el cielo austral hacia abajo. En el hemisferio norte es una las constelaciones de invierno.
Sirius acompaña a Orión en el cielo nocturno. Pertenece a la constelación de Can Mayor, que representa al perro del cazador. Pese a ser la estrella más brillante, es sólo un poco más grande que el sol.
Sirio, o Sirius en su denominación latina, es el nombre propio de la estrella Alfa Canis Maioris (α CMa, también Alfa Canis Majoris), la más brillante de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra, situada en la constelación del hemisferio celeste sur Canis Maior. Esta estrella tan notable, que es en realidad una estrella binaria, es muy conocida desde la antigüedad; por ejemplo, en el Antiguo Egipto, la salida heliaca de Sirio marcaba la época de las inundaciones del Nilo, y ha estado presente en civilizaciones tan dispares como la griega, la maya y la polinesia. En ocasiones, y coloquialmente, Sirio es llamada «Estrella Perro» a raíz de la constelación a la que pertenece.
La componente primaria de las dos estrellas que conforman el sistema, Sirio A, es una estrella blanca de la secuencia principal de tipo espectral A1V que cuenta con una temperatura superficial de 10 000 K y que está alejada a unos 8,6 años-luz del Sistema Solar, lo que la convierte en la sexta estrella más cercana respecto al Sol. Su magnitud aparente en la banda B (azul) es -1,46, y en la banda V es -1,47. Friedrich Bessel, en 1844, dedujo la presencia de una compañera, un objeto celeste muy tenue ahora llamado Sirio B o «el Cachorro», que fue observado casualmente por primera vez en 1862 por el constructor de objetivos astronómicos Alvan Graham Clark. Fue una de las primeras enanas blancas en ser descubiertas, su magnitud en la banda V es 8,44, su tipo espectral es DA2 y su temperatura superficial es de unos 25 200 K.
El sistema Sirio es un sistema triple de estrellas, Siro A, B, C.
Debido a ciertas irregularidades en la órbita del sistema Sirio formado por ambas estrellas, se ha sugerido la presencia de una tercera estrella, Sirio C, una presunta enana roja con un quinto de la masa del Sol y tipo espectral M5-9, en una órbita elíptica de seis años alrededor de Sirio A. Este objeto aún no ha sido observado y se discute su existencia real.
Sistema Sirio.
Sirio es una estrella binaria compuesta de dos estrellas blancas orbitando entre sí a una distancia de unas 20 ua (unos 3•109 km), aproximadamente la distancia entre el Sol y Urano, y un periodo de cincuenta años. La componente más brillante, Sirio A, es una estrella blanca de la secuencia principal de tipo espectral A1V, con una temperatura superficial estimada en 9940 K. Su compañera, Sirio B, es una estrella que ya evolucionó de la secuencia principal y se convirtió en enana blanca. Actualmente es diez mil veces menos luminosa en el espectro visual, pero en un tiempo fue la más masiva de las dos. La edad del sistema se ha calculado en alrededor de 230 millones de años. Se cree que un momento más temprano de su existencia había dos estrellas blancas azuladas viajando cada una en una órbita elíptica cada 9,1 años. La emisión de radiación infrarroja del sistema Sirio es más alta de lo esperado, según las mediciones del observatorio espacial IRAS, lo que podría ser una prueba de polvo en el sistema y se considera inusual para una estrella binaria. La imagen del observatorio de rayos X Chandra muestra a Sirio B eclipsando a su, en teoría, más brillante compañera, puesto que Sirio B es una fuente más potente de rayos X.
Sirio A.
Sirio A tiene una masa aproximada de 2,02 veces la del Sol, que es de 1,9891•1030 kg. El radio de Sirio A, 5,936±0,016 mas, ha sido medido con interferómetro astronómico. Su velocidad rotacional es relativamente baja, de 16 km/s, a causa de lo cual no se produce un abombamiento significativo del disco, al contrario de lo que le sucede a una estrella de tamaño parecido, Vega, que debido a su alta velocidad de rotación de 274 km/s presenta un diámetro ecuatorial mucho más prominente que el polar. Mientras que la magnitud aparente de Sirio es la mayor del cielo nocturno en lo que a estrellas se refiere, con -1,46, su magnitud absoluta es 1,42, muy por debajo de sus vecinas Iota Canis Maioris, Bellatrix o VY Canis Maioris. Su edad ronda los 200 o 300 millones de años.
Los modelos teóricos estelares indican que la estrella se formó durante el colapso de una nube molecular y, después de diez millones de años, su generación interna de energía provenía completamente de reacciones nucleares. El núcleo pasó a ser una zona convectiva y hacía uso del ciclo CNO para generar energía. Se espera que Sirio A agote las reservas de hidrógeno de su núcleo antes de mil millones de años después de su formación. Entonces se convertirá en una gigante roja para luego acabar siendo una enana blanca.
El espectro de Sirio A desvela líneas fuertemente metálicas, es decir, es una estrella rica en elementos más pesados que el helio, como por ejemplo el hierro. En comparación con el Sol, la proporción de hierro frente a la de hidrógeno en la atmósfera de Sirio A viene dada por: , equivalente a 100,5, lo que quiere decir que Sirio A tiene un 316% de la proporción de hierro-hidrógeno existente en la atmósfera del Sol. Por otra parte, es improbable que ese porcentaje de elementos metálicos sea el mismo en la totalidad de la estrella; podría estar suspendido en una fina capa convectiva en la superficie.
Sirio B.
Sirio B es una enana blanca que tiene una masa prácticamente igual a la de nuestro Sol (0,98 M☉), lo que la sitúa como una de las enanas blancas más masivas de las que se tiene noticia, pues de media suelen tener la mitad de la masa solar, sólo que a esto hay que sumarle que, teniendo la misma masa que el Sol, su tamaño es más bien el de la Tierra, por lo que su densidad es altísima. La temperatura superficial de Sirio B se ha estimado en 25 200 K, pero aunque esta temperatura es mayor que la de Sirio A, no hay fuentes internas de energía, así que la estrella se irá enfriando progresivamente durante un periodo de más de dos mil millones de años en el que radiará su calor al espacio exterior. La magnitud aparente de Sirio B es de 8,30, así que sería fácilmente observable al telescopio si no fuéramos deslumbrados por la magnitud mayor de Sirio A. Su magnitud absoluta es baja, de tan sólo 11,18.
Una enana blanca sólo se forma después de que una estrella se desarrolle a partir de la secuencia principal y pase por una etapa de gigante roja. En el caso de Sirio B, esto sucedió cuando la estrella contaba sólo con la mitad de su edad actual, hace unos 120 millones de años. Durante su época en la secuencia principal la estrella inicial, de tipo B (o B4-5), tendría una masa aproximada de 5 M. En el transcurso de su fase intermedia de Sirio B como gigante roja, Sirio A podría haber aumentado su metalicidad.
La composición de Sirio B es básicamente una mezcla de carbono y oxígeno procedente de la fusión del helio en su etapa anterior. Hay una envoltura convectiva de otros elementos más ligeros, segregados según su masa como consecuencia de la alta temperatura superficial; de ahí que la atmósfera exterior de Sirio B sea de hidrógeno prácticamente puro (el elemento más ligero) y no se aprecien otros elementos en el espectro de esta estrella.
Especulación sobre Sirio C.
Desde 1894, algunas irregularidades visibles en la órbita del sistema Sirio hicieron pensar en una tercera componente aún más pequeña, algo que nunca ha llegado a confirmarse. El mejor ajuste a los datos indica que tendría una órbita alrededor de Sirio A de unos seis años y una masa de tan sólo 0,06 M☉ y sería hasta diez veces más débil que Sirio B, lo que complicaría tremendamente su visualización. En los años veinte del siglo XX varios astrónomos observaron repetidamente una pequeña estrella en las inmediaciones de Sirio A, más la perdieron de vista después. Estudios posteriores pudieron confirmar que se trataba de un objeto de fondo; en 1999, un equipo de astrónomos franceses pudo examinar el entorno de Sirio A en busca de un astro tenue y halló, de fondo, una estrella de brillo similar que en la primera mitad de los años veinte debía situarse en la zona visual que ocupaba Sirio A. Las tomas más recientes no pudieron encontrar ninguna estrella compañera de Sirio A dentro de un campo de 30 parsec. En 2008 se publicaron otras observaciones que fueron incapaces de detectar ni una tercera estrella ni tampoco un planeta hasta el día de hoy presente.
Supercúmulo estelar de Sirio.
Ejnar Hertzsprung, en el año 1909, reparó en que Sirio podría formar parte de la corriente de la Osa Mayor, basándose en el movimiento propio de Sirio. Este grupo estelar de la Osa Mayor es un conjunto de 220 estrellas que comparten su movimiento a través de la galaxia y que en un principio surgieron en un cúmulo abierto que desde entonces ha ido perdiendo su fuerza gravitacional. Empero, estudios realizados en 2003 y 2005 cuestionan dicha pertenencia de Sirio a la corriente, porque el Grupo de la Osa Mayor tiene una edad estimada de 500±100 millones de años, mientras que Sirio, con una metalicidad parecida a la del Sol, sólo tiene la mitad de tiempo, es decir, que es demasiado joven para pertenecer al grupo. En lugar de eso, Sirio podría pertenecer a un propuesto supercúmulo estelar de Sirio, en el que estarían incluidas otras estrellas dispersas, entre las que están Beta Aurigae, Alfa Coronae Borealis, Beta Crateris, Beta Eridani y Beta Serpentis. Este cúmulo sería uno de los tres localizados a menos de 150 pc (500 años-luz) del Sol, junto al cúmulo de las Híades y al cúmulo de las Pléyades, cada uno de los cuales cuenta con cientos de estrellas. Una interpretación alternativa es que la corriente de las Híades y la de Sirio no se componen, respectivamente, de estrellas con el mismo origen, sino de estrellas sin afinidad entre ellas a las que las irregularidades en el campo gravitacional de la Vía Láctea han estampado un patrón común de movimiento. Por tanto, no se debería hablar de supercúmulo, sino más bien de una «corriente dinámica».
Sirio en la Antigüedad.
Muchos pueblos antiguos, entre ellos Sumeria, Egipto, Nórdicos, China, tenían conocimiento de esta estrella de sirio. Un grupo étnico de Mali, los dogones, al que se le atribuye poseer conocimientos tradicionales sobre Sirio que teóricamente serían imposibles de adquirir sin la utilización de un telescopio. Según los libros Entretiens avec Ogotemmêli y Le renard pâle, del antropólogo francés Marcel Griaule (1898 - 1956), este pueblo no sólo conocía el periodo orbital de cincuenta años de Sirio y de su pequeño astro compañero antes que los astrónomos europeos y estadounidenses, sino que también hacían referencia a una posible tercera estrella en el sistema. Sirio A es conocida como Sigi tolo, Sirio B como Po tolo y la tercera estrella como Emme ya tolo. El libro de Robert K. G. Temple de 1976 The Sirius Mystery, en el que se asocia a los dogones con extraterrestres,49 les acredita además el conocimiento del sistema joviano descubierto por Galileo Galilei de las cuatro mayores lunas de Júpiter y también el conocimiento de los anillos de Saturno. Tales nociones astronómicas no pasaron desapercibidas y generaron polémica.
La correlación de Orión y Sirio con las Pirámides de Egipto.
Los autores afirman que lo que esta teoría propone va más allá de ser una simple coincidencia astro arqueológica. Dicen que las tres pirámides de Guiza (pertenecientes a los faraones Keops, Kefrén y Micerinos de la IV Dinastía) están alineadas con gran exactitud, pese a su monumentalidad, con el cinturón de Orión, es decir, forman una imagen de sus estrellas en la tierra. En la actualidad esto no es exacto: las tres estrellas de Orión forman un ángulo que difiere por unos pocos grados con el que forman las pirámides. Pero, si se calculan los cambios precesionales del cinturón de Orión a lo largo de los siglos, se comprueba que hubo un momento en que estas tres estrellas estuvieron alineadas exactamente igual en relación a la Vía Láctea que las pirámides en relación al río Nilo: hacia el 10.500 a. C.
Robert Bauval realizó estos cálculos, que muestra en su libro "El misterio de Orión", y especula con la posibilidad de que sea en esta época en la que se concibió el proyecto maestro de las pirámides de Gizeh, aunque estas fueran construidas posteriormente en época histórica. Van más allá incluso, planteando que: no sólo estas últimas están dentro de la correlación de Orión, sino que también el resto de pirámides (construidas la mayoría en dinastías posteriores) tienen su imagen en el cielo; estas pirámides son las de Dahshur, Abusir, Zawyet el-Aryan y Abu Roash.
La orientaciones de los llamados canales de ventilación de la gran pirámide: Alfa Draconis, Osa Menor, Orión y Sirio.
Además, y siempre según Bauval, los llamados “canales de ventilación” de la Gran pirámide de Guiza, descubiertos por R. Howard Vyse, y W. Dixon apuntan directamente a las estrellas. Las del lado sur apuntan a la constelación de Orión (desde la cámara del rey) y a la estrella Sirio (desde la cámara de la reina). Las cámaras del lado norte apuntan a la Osa Menor (desde la cámara de la reina) y a Alfa Draconis o Thuban (desde la cámara del rey), la estrella que hace unos 4800 años marcaba el norte.
La Gran Esfinge.
Por otra parte, el egiptólogo John Anthony West junto al geólogo Robert Schoch afirmó en su libro Sperpent in the Sky: The High Wisdom of Ancient Egypt que hace doce milenios, la Esfinge de Guiza fue construida representando el cielo de esa época y estaba basada en la dirección del punto vernal de la tierra que apuntaba directamente hacia la Constelación de Leo, teniendo la forma inicial de un hombre león, que fue degradado por la erosión y posteriormente restaurado, recibiendo su actual forma mitad león mitad hombre. Argumentan que han encontrado marcas en la Esfinge que muestran una erosión por agua de lluvia. Durante la última glaciación que también data de esa época en la cual el Sahara era un auténtico vergel, donde llovía a menudo hacia el año 10500 a. C
OVNIS Y EXTRATERRESTRES ES UN BLOG DONDE SE ESCRIBEN SOBRE HECHOS REALES, CINTIFICAMENTE COMPROBADOS E HIPOTESIS CIENTIFICAS SOBRE EL TEMA.
OVNIS Y EXTRATERRESTRES.
OVNIS Y EXTRATERRESTRES.
Bienvenidos a Ovnis y Extraterrestres, a todos aquellos que quieren saber un poco más sobre este tema apasionoante, de nuestro pasado, presente y futuro de la Humanidad. Espero que les guste el Bolg y sea de vuestro interes, comentarios y divulgación.
Bienvenidos a Ovnis y Extraterrestres, a todos aquellos que quieren saber un poco más sobre este tema apasionoante, de nuestro pasado, presente y futuro de la Humanidad. Espero que les guste el Bolg y sea de vuestro interes, comentarios y divulgación.
LA PIEDRA FUNDAMENTAL.
LA PIEDRA QUE LOS CONTRUCTORES ARQUITECTOS REPTILOIDES DESECHARON, SERA LA PIEDRA FUNDAMENTAL, BASE Y VERTICE DE TODA LA CONSTRUCCIÓN. ESTO ES MARAVILLOSO....!!.
2019
A PARTIR DEL SEGUNDO SEMESTRE, JULIO 2019, COMIENZA PARA LA HUMANIDAD UN TIEMPO DE OSCURIDAD CADA VEZ MAS PROFUNDA HASTA EL 2040.- LAS FUERZAS OSCURAS DEL ANTICRISTO REPTILIANO, EL DRAGON ROJO, COMENZARAN A LEVANTARSE DESDE EL ORIENTE HASTA DOMINAR TODO EL PLANETA TIERRA Y LA HUMANIDAD.- DESPUES 2040 CUANDO SEA DERROTADO COMENZARAN 1000 AÑOS DE LUZ Y DE PAZ PARA TODA LA HUMANIDAD.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario